Tesis 14 - La Sagrada Escritura es un principio digno e indemostrable; por lo cual ella misma se demuestra por sí misma, ella misma testifica de sí con toda claridad. Por lo cual, su testimonio acerca de sí misma es mucho más cierto, evidente y firme que el de la Iglesia.
CLEMENTE DE ALEJANDRÍA
"Ciertamente utilizamos (la Sagrada Escritura) como juez (en el texto griego es αυτή χρώμεθα κριτής) en el descubrimiento de las cosas. Lo que se somete a crítica no se cree hasta que se somete a ella; por lo que, lo que necesita crítica no puede ser un principio primero. Por lo tanto, como es razonable, al comprender por fe el primer principio indemostrable y recibir en abundancia, del primer principio mismo, demostraciones en referencia al primer principio, somos entrenados por la voz del Señor para el conocimiento de la verdad. Porque no podemos dar nuestra adhesión a los hombres basándonos en una mera declaración suya, ya que podrían afirmar igualmente lo contrario. Pero si no basta con afirmar la opinión, sino que lo que se afirma debe ser confirmado, no esperamos el testimonio que es dado por los hombres, sino que por la voz del Señor probamos lo que se busca (en griego es, τῇ τῶ χωρὶς φαναι φαινομεθα τὸ ζητούμενον), que es la más segura de todas las demostraciones, o más bien la única demostración; en cuyo conocimiento creen aquellos que solo han probado las Escrituras; mientras que aquellos que, habiendo avanzado más y habiéndose convertido en correctos expositores de la verdad, son gnósticos. Puesto que también, en lo que se refiere a la vida, los artesanos son superiores a la gente común y modelan lo que está más allá de las nociones comunes; así, en consecuencia, nosotros también, dando una exposición completa de las Escrituras a partir de las propias Escrituras, persuadimos por la fe mediante la demostración." (Stromata, lib. 7, cap. 16)