Tesis 19 - Ninguna versión de la Biblia, ni siquiera la edición Latina Vulgata, es auténtica, sino que la verdad debe inquirirse y demostrarse final y definitivamente recurriendo a las fuentes Hebreas y Griegas.

HILARIO
"Frecuentemente hemos advertido que no puede obtenerse satisfacción para la inteligencia a partir de la traducción latina." (Comentario a los Salmos, 118, vers. 96)
JERÓNIMO
"Me obligas a hacer una obra nueva a partir de la Vieja, para que, tras los ejemplares de las Escrituras dispersos por todo el orbe, me siente como un árbitro y, porque varían entre sí, decida cuáles son aquellos que concuerdan con la verdad griega (...)¿Por qué no volvemos ahora a los originales griegos para corregir los errores que, o bien por culpa de traductores defectuosos, o bien por culpa de traductores confiados, pero inexpertos, fueron erróneamente revisados, o bien por culpa de escribas dormidos, fueron añadidos o cambiados." (Prefacio a los Evangelios)

"Así como el texto verdadero del Antiguo Testamento solo puede comprobarse remitiéndose al hebreo, así también el texto verdadero del Nuevo requiere, para su confirmación, recurrir al griego." (Carta 71, 5)
AGUSTÍN
"El mejor remedio contra la ignorancia de los signos propios es el conocimiento de las lenguas. Los que saben la lengua latina, a quienes intentamos instruir ahora, necesitan para conocer las divinas Escrituras las lenguas hebrea y griega. De este modo podrán recurrir a los originales cuando la infinita variedad de los traductores latinos ofrezcan alguna duda (...) Por las discrepancias de los traductores, es necesario, según se dijo, el conocimiento de las mencionadas lenguas." (Sobre la doctrina cristiana, lib. 2, 11.16)

"Por lo que se refiere a los libros del Nuevo Testamento, si hay algo dudoso en las diferentes versiones de los latinos, no hay duda que deben ceder a los griegos y, sobre todo, a los que se hallan en las Iglesias más doctas y cuidadosas."(Sobre la doctrina cristiana, lib. 2, 15.22)

"Debe darse más crédito a la lengua de la que procede nuestra traducción." (La ciudad de Dios, lib. 15, 14.1)