Tesis 20 - La Sagrada Escritura también debe ser leída por los laicos.
CRISÓSTOMO "Escuchad, todos los que sois de este mundo y tenéis a vuestro cargo esposa e hijos; cómo él os encomienda especialmente la lectura de las Escrituras, y que no lo hagáis a la ligera, ni de cualquier manera, sino con mucha solicitud." (Homilía 9 sobre Colosenses)
"Escuchad, os lo ruego, todos los que os preocupáis por esta vida, y procurad libros que sean medicina para el alma. Si no queréis ningún otro, al menos procurad el Nuevo Testamento, las Epístolas Apostólicas, los Hechos y los Evangelios, para que sean vuestros maestros constantes. Si os sobreviene el dolor, sumergíos en ellos como en un cofre de medicinas; sacad de ellos consuelo para vuestras penas, ya sean pérdidas, muertes o el duelo por la pérdida de seres queridos; o mejor aún, no os sumerjáis en ellos simplemente, sino tomadlos por completo; guardadlos en vuestra mente. Esta es la causa de todos los males, el no conocer las Escrituras." (Homilía 9 sobre Colosenses)
"Esto mismo lo insisto siempre, y no cesaré de insistir, que prestéis atención no solo a las palabras pronunciadas, sino también que, cuando estéis en casa, os ejercitéis constantemente en la lectura de las Divinas Escrituras; esto mismo nunca he dejado de inculcar también a los que vienen a mí en privado. Que nadie me diga que estas exhortaciones son vanas e irrelevantes, pues (supongamos que diga alguno): “Estoy siempre ocupado en los tribunales; desempeño cargos públicos; estoy dedicado a algún arte u oficio; tengo esposa; crío a mis hijos; debo administrar una casa; estoy lleno de ocupaciones mundanas; no es para mí leer las Escrituras, sino para quienes se han despedido del mundo, para los que habitan en la cima de los montes, para los que llevan una vida constantemente apartada.” ¿Qué dices, hombre? ¿Acaso no es para ti atender a las Escrituras porque estás enredado en numerosos cuidados? Es tu deber aún más que el de ellos, pues no tienen tanta necesidad del auxilio que se obtiene de las Santas Escrituras como quienes están ocupados en muchos asuntos. Porque aquellos que llevan una vida solitaria, libres de negocios y de las preocupaciones que estos traen, que han plantado su tienda en el desierto y no tienen trato con nadie, sino que meditan con calma en la sabiduría, en esa paz que brota del reposo, ellos, como los que reposan en el puerto, gozan de amplia seguridad; pero nosotros, que somos como los que son sacudidos en medio del mar, no podemos evitar muchas caídas y necesitamos siempre del consuelo inmediato y constante de las Escrituras." (Discursos sobre Lázaro, 3, 1)
JERÓNIMO "Siempre es empeño del diablo adormecer a las almas vigilantes. Así también, en la pasión del Señor, oprime con pesado sueño los ojos de los Apóstoles; pero el Salvador, al despertarlos, les dijo: “Velad y orad, para que no entréis en tentación”; y de nuevo: “Lo que a vosotros digo, a todos lo digo: velad.” Y porque nunca cesa de adormecer a los que velan, a quienesquiera que él engañe, y como con el dulce y pernicioso canto de las sirenas los atraiga al sueño, la palabra divina los despierta y dice: “Despierta, tú que duermes, levántate, y Cristo te iluminará.” En la venida, pues, de Cristo, y de la palabra de Dios, y de la doctrina de la Iglesia, y en la consumación de Nínive, aquella hermosísima meretriz de antaño, se levantará y se apresurará el pueblo que antes, bajo sus maestros, había estado adormecido; y subirá a los montes de las Escrituras, allí encontrará los montes: Moisés y Josué, hijo de Nun; montes, los Profetas; montes del Nuevo Testamento, los Apóstoles y Evangelistas. Y cuando haya huido a tales montes y se haya ejercitado en la lectura de montes semejantes, si no hallare quien lo instruya, pues la mies es mucha y los obreros pocos, entonces también se aprobará su empeño, porque huyó a los montes, y quedará al descubierto la negligencia de los maestros." (Comentario a Nahum, 3)
"Aquí se muestra que la palabra de Cristo no debe ser poseída por los laicos de manera suficiente solamente, sino también en abundancia, y que deben enseñarse o exhortarse mutuamente." (Comentario a Colosenses, 3, 16)
ORIGENES "Ojalá todos hiciéramos aquello que está escrito: ‘Escudriñad las Escrituras’" (Homilía 2 en Isaías)
AGUSTIN "Te exhorto con todas mis fuerzas a que no te duela entregarte de lleno al estudio de las Letras auténtica y ciertamente santas." (Carta 132)
"Te exhorto a que leas con preferencia las Epístolas apostólicas, pues por ellas te animarás a leer los profetas, de cuyo testimonio usan los apóstoles." (Carta 132)
"Leed las Escrituras; precisamente quiso Dios que se escribiesen para nuestro consuelo." (Exposición del Salmo 33, 17)
EUSEBIO "Pero algún tiempo después estalló una gran guerra en la ciudad, y él partió de Alejandría. Y pensando que no sería seguro permanecer en Egipto, se dirigió a Palestina y residió en Cesarea. Allí, los obispos de la iglesia de esa región le pidieron que predicara y expusiera públicamente las Escrituras, aunque aún no había sido ordenado presbítero. Esto es evidente por lo que Alejandro, obispo de Jerusalén, y Teoctisto de Cesarea escribieron a Demetrio sobre el asunto, defendiéndose de esta manera: Él ha afirmado en su carta que nunca antes se había oído tal cosa, ni hasta ahora había ocurrido, que los laicos predicaran en presencia de los obispos. No sé cómo se atreve a decir algo que es claramente falso. Pues siempre que se encuentran personas capaces de instruir a los hermanos, los santos obispos los exhortan a predicar al pueblo." (Historia Eclesiástica, lib. 6, cap. 19)